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Cámbiele el “pañal” al planeta
Amenaza.Tardan 500 años en degradarse, no son reciclables y su alto consumo es un aporte al deterioro del planeta.
Qué mejor alternativa si no es aquella que nos brinda comodidad. Y es que gracias a la tecnología y a la modernidad, cada vez son menos las cosas que manualmente debemos realizar.
Antes, las madres lavaban y hervían los pañales de sus hijos cuantas veces fuera necesario, y sin siquiera renegar. Era una costumbre, se trataba de un método tradicional sin otra alternativa. Pero un buen día apareció una opción "mágica" que revolucionó la realidad. Los pañales se convirtieron en desechables, podían botarse luego de usar, sin remordimiento pues aunque costaran más, liberaban a millones de mujeres de la tediosa y desagradable tarea.
Este invento trajo consigo comodidad, y desde luego esa particularidad incrementó sus ventas, pero creó una nueva fuente de generación de basura con gran repercusión a nivel medioambiental, pues el pañal desechable es altamente contaminante, catalogado como biopeligroso por los expertos, pero tratado como inofensivo por la mayoría de la población.
500 AÑOS DE DEGRADACIÓN NORMAL
"Un pañal aproximadamente podría permanecer en el planeta 500 años, es el tiempo que se demora en descomponerse la parte plástica, elaborada con polipropileno o politileno que son materiales que no se reciclan todavía en el país. Además, el 50% del pañal está hecho con celulosa, que tarda un poco menos en degradarse, pero que se obtiene de la pulpa de los árboles, y eso también es perjudicial", explica Anakarina Ridniki, gerenta técnica de Ambiente Creativo, una empresa dedicada al diseño de estrategias y alternativas de desarrollo sostenible y ecoeficiencia.
En la actualidad, un niño utiliza entre 1.200 y 1.500 pañales por año, indica Ridniki. Si tenemos en cuenta que nacen alrededor de 300 mil niños en el mismo período, "al multiplicar las cantidades calcularíamos entre unos 370 mil o 380 mil desechos de pañales que se generan en el Ecuador cada año", acota.
Un estudio realizado por estudiantes del Taller de Medios Mixtos de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), revela que en la capital se recolectan 74.789 kilogramos de pañales desechables al día. Según publican los investigadores en su blog denominado Pañalismo, esto representa el 3,8% de la basura producida en el área urbana. Solo en la maternidad Isidro Ayora se consumen cerca de 50 mil pañales cada cuatro meses.
MANEJO RESIDUAL IRRESPONSABLE
Y como estos desechos no pueden ser reutilizados ni procesados para el reciclaje, son comúnmente depositados en las áreas de relleno sanitario de cada localidad. "Un pañal debe ser manejado correctamente dentro de casa, colocándolo en una funda plástica que se pueda amarrar antes de ser arrojado al tacho. Si se lo pone dentro de una funda roja es mucho mejor, porque este color es un indicativo de que se trata de un residuo biopeligroso", aconseja Ridniki.
Hay que tomar conciencia de la peligrosidad de estos desechos, y además, dominar criterios básicos de manejo residual.
"Es muy común que una persona pasee por la playa y se encuentre con un pañal tirado en la arena. Existe una falta de educación, cultura y responsabilidad en cuanto al manejo de los desechos, muchas veces las personas los depositan en cuerpos de agua como ríos, lagos, mares y esteros", lamenta Ridniki.
Por el momento, la mejor alternativa es empacar correctamente los pañales desechables ya usados
para que sean enterrados por el recolector municipal, en los depósitos de basura de la ciudad. Pero esto como medida de contingencia hasta que se desarrollen estrategias que permitan aprovechar estos desechos, pues llegará el momento en que el relleno sanitario colapse y esto significará una nueva afectación para el ecosistema.
ALTERNATIVAS MODERNAS Y ECOLÓGICAS
Para contribuir de alguna manera, empresas nacionales comercializan en el mercado alternativas ecológicas que representan un importante aporte para el cuidado del planeta. Ecobebé es una de ellas, "se trata de una línea completa de pañales elaborados con tela, que tienen la característica de dejar pasar el líquido hacia unos insertos de 100% algodón que se colocan dentro del pañal. La tela se lava con facilidad, se seca rápido y le da al bebé comodidad. Además, significan un ahorro del 75% del gasto en pañales desechables durante los primeros años de vida, pues tienen unos broches que le permiten transformarse en 3 diferentes tallas, desde que el bebé es recién nacido hasta que deja los pañales a los 2 años y medio, aproximadamente", comenta Pedro Nunes, gerente general de Ecobebé.
Su nivel de aceptación en el mercado empieza a consolidarse, al principio la idea de lavar una parte del pañal no convencía a las madres, pero con la difusión de la tendencia ecológica que tomó fuerza tras el anuncio del cambio climático, muchas comenzaron a hacer conciencia. "Los padres que se ven botando a la basura diariamente un gran paquete de pañales, no pueden dejar de pensar que sus pañales, unidos a millones más, son realmente una carga demasiado grande para la naturaleza. Esto los hace recapacitar y tratar de buscarnos", afirma Nunes.
Estos pañales ecológicos se confeccionan en Quito desde hace 2 años. En el 2010, una firma de farmacias del país, manifestó su interés de tener en sus perchas a Ecobebé y desde entonces alcanzaron mayor popularidad, aunque aún no se comercializan en todo el territorio nacional.
TOALLAS SANITARIAS: OTRA AMENAZA
Otro producto desechable altamente contaminante, son las toallas sanitarias. Están elaboradas con casi los mismos elementos que los pañales, aunque en proporciones diferentes.
Su efecto nocivo para el ecosistema también es significativo, tardan al menos 150 años en degradarse, no pueden ser reutilizadas ni recicladas, y son consumidas en grandes cantidades.
Una encuesta realizada y difundida por Cedatos, en el 2008, señala que el 93% de las mujeres ecuatorianas en el área urbana usan toallas higiénicas. Durante el periodo reproductivo, una fémina utiliza entre 10 mil y 15 mil toallas sanitarias que son convencionalmente depositadas en los cestos de basura.
Favorablemente, un 3% de estas mujeres está volviendo a optar por toallas sanitarias reutilizables, indica la muestra. Lunas Ecológicas, otra marca quiteña con criterios de responsabilidad ambiental, confecciona toallas sanitarias de tela, que son reutilizables y biodegradables.
"Son una combinación entre el modelo innovador de las toallas modernas con alas, y los tradicionales pañitos caseros de las abuelas", dice Camila Dávila, representante de la empresa.
Desde hace 5 años se promocionan estas toallas en ferias agroecológicas y páginas de internet, con la finalidad de captar la aceptación de las féminas. "Nuestras consumidoras son mujeres que tienen ya el interés de respetar la naturaleza, pues no hay más ciego que el que no quiere ver, la Tierra pide a gritos un cambio", expresa.
Y es que el deterioro es visible, se aprecia en las aguas contaminadas, en los espacios deforestados y en los índices de especies amenazadas. Ríos, mares y océanos se enturbian con los desechos, las poblaciones de árboles se reducen al ser taladas y sobreexplotadas, y las especies de aves y reptiles desaparecen por completo tras ingerir pedazos de residuos, entre ellos toallas y pañales, que son irresponsablemente arrojados y que constituyen una gran amenaza para el planeta.
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