| Su primer alimento |
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Tanto para el bebé como para la pareja, este momento está lleno de sensaciones gratas y placenteras. Pero también de preocupaciones.
Son frecuentes las dudas sobre si el bebé come lo suficiente. Su aspecto, su forma de expresarse a través del llanto o el número de deposiciones, son algunos de los detalles que nos irán indicando que todo va bien. Los niños alimentados con pecho pueden hacer una deposición por toma, pero también pueden estar unos días sin hacer ninguna. Esto es habitual, y no debemos preocuparnos si la consistencia de las heces es blanda, aunque esta situación puede hacerle sentir incómodo y provocarle molestias, dolor de barriga o un llanto irritativo. La leche materna, es el mejor alimento que puede recibir nuestro hijo o hija en los primeros meses de vida. Además, aporta muchas ventajas a ambos. En el niño alimentado al pecho, no es necesario introducir ningún alimento distinto de la leche materna antes de los seis meses y, en ningún caso, antes de los cuatro. De todos modos, tu médico de cabecera irá indicando los cambios en la alimentación que precise, y en caso de que no amamantemos, nos indicará el tipo de leche más adecuada. Antes de darle de comer es imprescindible lavarse las manos y si le damos el biberón, éste debe limpiarse de forma minuciosa con agua caliente y jabón. Tras la toma, mantendremos al bebe incorporado/a unos minutos para facilitar el eructo. Durante los tres primeros meses puede tener regurgitaciones (pequeños vómitos) deposiciones frecuentes y verduzcas o estreñimientos que se consideran normales, si no repercuten en su ganancia de peso. Se corrigen espontáneamente por lo que no debe utilizarse medicación, que podría ser perjudicial. |























































